Incentivado, por el creciente proceso revolucionario y la conformación del Primer Gobierno Patrio en Buenos Aires, el pueblo uruguayo comienza a gestar su camino hacia la independencia. El 28 de febrero Pedro José Viera y Venancio Benavidez lideraron a un centenar de uruguayos que tomaron las ciudades de Mercedes y Soriano, y proclamaron el fin de la dominación hispana, se conoce esta movilización como Grito de Asencio y marcó el punto de partida para la Revolución del país.
Luego de varias batallas ganadas y perdidas antes el Reino Español y luego frente al Reino Portugués, la Banda Oriental queda en manos de estos últimos, el 14 de enero de 1820. Sin embargo el pueblo uruguayo no se dio por vencido, el 19 de abril de 1822, José Antonio Lavalleja, junto a un grupo de hombres refugiados en Buenos Aires, desembarcó en las costas uruguayas, con la finalidad de sitiar Montevideo.
Los 33 Orientales (así se conoce a Lavalleja y sus hombres), se unieron gente del pueblo y a las tropas al mando de patriotas. El 25 de agosto de 1825, Lavalleja convocó a los representantes del pueblo criollo a realizar una Asamblea en La Florida, en donde se declaró la Independencia y se lo nombró Gobernador.
Un tratado de paz firmado el 27 de agosto de 1828 selló el compromiso de los estados de Argentina y Brasil de renunciar a sus pretenciones sobre la Banda Oriental, promulgándose el 18 de julio de 1830, la Constitución de la República Oriental del Uruguay.
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